
Después de comentar por aquí el tráiler de febrero y el tráiler final, por fin he visto The Mandalorian and Grogu.
Salgo bastante contento. Me ha dado una aventura ligera de Star Wars con Din Djarin, Grogu, naves, bichos raros y ese punto de western espacial que tan bien le sienta a la serie.
Esto era lo que venía a ver
La película tira de lo que ya conocíamos, lo lleva al cine con más presupuesto y se apoya en lo que funcionaba: un mandaloriano haciendo trabajos peligrosos mientras intenta que su pequeño gremlin verde no lo descoloque todo. Yo con eso compro.
Din y Grogu siguen siendo el corazón
Lo mejor está en el dúo protagonista. Din Djarin encaja muy bien como ese tipo serio, seco y resolutivo que intenta mantenerlo todo bajo control, mientras Grogu roba escenas sin decir absolutamente nada.
Cuando la película se para un segundo en ellos, es cuando más brilla: una mirada, una reacción, un gesto mínimo. Esa mezcla de padre cansado, aprendiz imposible y criatura monísima sigue teniendo muchísimo encanto.
Y sí, a Grogu te lo quieres comer durante toda la cinta.
Una aventura sencilla y ya
No se complica demasiado. Va al grano, se mueve rápido y tira de ese sabor a western espacial que tan bien le sienta a The Mandalorian. También se contiene bastante con las genealogías, los guiños al fan y las piezas colocadas para futuros proyectos, que en Star Wars no siempre es poca cosa.
Al salir no me fui dándole vueltas durante horas, pero tampoco lo necesitaba. Me fui con la sensación de haber pasado una tarde agradable de cine y de que todavía me apetece seguir viendo a estos dos meterse en líos.
Palomitas, naves, blásters, bichos raros y Grogu poniendo caritas. Por mí, más que suficiente.
Que la fuerza os acompañe ;)
Imagen: Lucasfilm vía Inverse.